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Ya podemos decir que el caso “esta visto para sentencia”. Nos adentramos en la última semana de campaña electoral, sabiendo, que todos tenemos una cita el próximo domingo 9 de marzo con las urnas.

Como colofón final, ayer presenciamos el segundo y último debate electoral, donde cada uno pudo sacar todas las conclusiones posibles; aquí van las mías:

– El debate registró 1.200.000 televidentes menos que el primero, celebrado hace una semana. Bajo mi punto de vista, esto puede significar “cansancio” o “descontento” del pueblo llano ante tanta confrontación y publicidad dada del citado evento. Mientras el primer debate era la novedad, el efecto llamada de un acto que no se había repetido en una década, los ciudadanos de a pie ya estan cansados de la rutina diaria “crítica-contracrítica” que ha caracterizado el eje central de toda la campaña. Cómo aportación personal, creo que el formato elegido no ha sido el más correcto, tratándose de un “debate encorsetado”, diluido entre tanta formalidad de tiempos y turnos. Creo que hubiera gustado un debate más abierto, con mayor intervención de ambas partes, sin ceñirse de forma tan rigurosa a la “moderación intervenida”. No me ha gustado el papel de los moderadores, ni los interlocutores elegidos; por falta de imparcialidad, vivacidad y categoría presentada.

– La realización de sondeos tras la finalización del debate; al margen de la opinión partidista de cada uno de los candidatos y sus respectivos grupos electorales (que dan claramente la victoria a su candidato, como era de esperar…. ), no creo que sea la forma más imparcial ni objetiva de sondear la opinión del pueblo. Llevamos un mes de campaña donde se nos viene mostrando un “empate técnico” entre las dos principales formaciones políticas (dando una ligera ventaja al actual gobierno); como cualquier concepto estadístico, esta abierto a múltiples interpretaciones y modificaciones, según la conveniencia ó intereses del ejecutor. A parte de la escasa fiabilidad que estas cifras me pueden demostrar, pienso que es contraproducente estar contínuamente machando al ciudadano con estos datos; creo que puede incluso hasta disuadir a la masa indecisa de ejecutar su voto, por pleno aburrimiento cotidiano.

– Por mucho esfuerzo que tengan los analístas políticos y sociales en vendernos conceptos tan abstractos cómo “que candidato presenta más carisma político, que candidato trasmite mejor el mensaje, que candidato se dirige mejor a las masas, ……” creo que la cuestión se resume a algo mucho más sencillo. Hay dos puntos de vista contrapuestos ó enfrentados (que no crispados entre sí!!!); uno, el grupo que ha representado estos cuatro años, con el balance de los defectos (muchos más) y virtudes en su gestión; y dos, la oposición, que no hace más que criticar y dilapidar la gestión realizada por los primeros (sí, Mariano; no habéis parado de criticar una y otro vez lo mismo. Deberíais haber hecho más hincapié en las propuestas …). Al margen del merchandising digital y los asesores de imagen, tan sólo hay dos opciones: ó seguir como estamos (vota a los que nos han estado engañando durante 4 años y a los que te estan prometiendo humo, por que la economía no esta para prometer tanto gasto social) ó intentar cambiar e intentar retomar el rumbo de nuestro país (vota a los conservadores de siempre, que no suponen aire nuevo, pero sí saben como hacer que las cosas funcionen bien; eso sí, preparate a atarte el cinturón, por que vienen curvas). No creo que se trate ni siquiera de ideología (en muchos casos sí), sino de, simplemente, votar a la fuerza política que mejor esté preparada para afrontar los duros años venideros. No tiene por qué gustarte el representante; pero sí debe convencerte que hará todo lo posible para arreglar nuestra economía y nuestra sociedad en los próximos cuatro años.

Sea como fuere, el próximo domingo saldremos de dudas de hacia donde se resuelve tanto empate y quién ha ganado, realmente, los debates televisivos, que parece ser lo que más le preocupa a la gente en este momento.

Desde hace tiempo todos sabiamos que Internet era el escaparate donde cualquiera podía comprar “casi todo”. Pues esta ficción cada vez se acerca más a la realidad.

Hoy he leído en varios periódicos digitales que ya hay gente que esta poniendo su voto a la venta en Internet. Y quería comprobarlo con mis propios ojos; y mis pupilas se quedaron estupefactas.

Venta de votos

Aún me cuesta creer cómo hasta el más profundo de los derechos constitucionales, que como ciudadanos tenemos, puede ser objeto del más bajo comercio. Pero así es, hay personas que estan dispuestas a “ceder” su capacidad de elección a quién más puje por ella. La cuestión que deberíamos plantearnos es el motivo de este fenómeno; falta de alternativas, ánimo de lucro, adquisición de publicidad gratuita, son algunas de las razones que se me ocurren.

Pienso que este tipo de conductas no se deberían permitir, pues se esta jugando con el futuro político de nuestro país, sea quien sea el merecedor final de esta “subasta“. En cierta manera, pienso que se esta “prostituyendo” nuestro derecho democrático de elegir a los representantes de nuestro gobierno en los próximos 4 años; y eso es algo que no deberíamos tomar a broma ó como una anécdota divertida.

Sea como fuere, espero que este fenómeno no se convierta en algo generalizado.

Muchas parejas de novios rompen en algún momento. Yo ya rompí con esta pareja hace mucho tiempo.

Yorompo

Es cierto que cada uno relata la “feria” tal y como le va en ella. Y cuando digo esto, me estoy refiriendo a la vida que, a todos y cada uno, nos toca vivir.

Este razonamiento viene a raíz de una conversación que tuve, hace pocos días, con un gran amigo (persona respetable y de cuerdo razonamiento, del cual no debo dar más detalles), acerca de la situación actual y las expectativas de futuro de nuestro país.

Los datos que barajamos son claros y no admiten discusión alguna. Elecciones generales dentro de 5 meses; noticias y datos que auguran un cambio económico y la posible entrada en un proceso de recesión en un escenario temporal más bien corto. El sector de la construcción empieza a dar signos de desaceleración y estancamiento (a este tema ya le he dedicado varios posteos, con mayor o menor acierto). Por otro lado, nuestro gobierno y el mayor partido de la oposición (éste, más que el primero) mantienen abiertos frentes de polémica y discusión sobre una posible ralentización de la producción y un posible incremento de la tasa de paro en el próximo año. La monarquía ya se ha convertido en un tema de debate más y, frente a los defensores de la corona, que apoyan la necesidad de mantener un estado monárquico, surgen las voces de los “republicanos” (con todo el respeto para aquellos que defienden la supresión de esta institución).Y, para colmo de males, algunas de las autonomías que configuran el Estado español plantean procesos de independentismo e independencia.
Estos son los datos objetivos y, a partir de aquí, empiezan las hipótesis.

Pues mi amigo J, que es un poco de “izquierdas” (aunque nunca entenderé este tipo de conceptos, pues se supone que todos los partidos políticos tienden al “centro”, salvo casos de nacionalismo exacerbado), se plantea un escenario de continuidad; cuando digo ésto, me refiero a que él espera que el gobierno de nuestro país continué en manos del partido político actual; ó, por lo menos, le agradaría que siguiese. Como todos sabemos, es una opción posible y nada descabellada.

Pero el problema viene en cuanto no comulgas con este tipo de pensamientos: ”Lo que pasa, es que tú eres de derechas !!!”. Sí, sí; señores, en este país, solamente se puede ser de “izquierdas” ó de “derechas”. No tenemos término medio. Las ideologías las marcamos por estos parámetros tan simples, y efectivos a la vez.

Mi explicación es muy simple; no se trata de ser de un partido u otro (sí es cierto que todos los ciudadanos debemos posicionarnos en el momento de acudir a las urnas, pero no en el debate diario, común y callejero); simplemente evaluar los hechos objetivos que apreciamos y pensar si la gente que se encuentra en el poder lo esta gestionando bien ó mal.

Los que sean favorables al partido gobernante, obviamente, verán el vaso medio lleno; los contrarios, medio vacío. Pero lo que sí es indiscutible es que, tanto unos como otros, no podrán negar los datos. Al final, las reelecciones ó cambios de gobierno se basan en la percepción de la gente sobre la realidad “tangible”; en mi modesta opinión, cuando en periodismo se habla de carisma, ideología política, presencia del candidato ……. , se esta obviando el mayor poder de decisión que tiene el electorado.

Mi vecina, señora mayor y agradable, a la par que una gran “ideóloga social”, no sabe evaluar si el actual presidente de gobierno es simpático, ó si sabe llegar a las masas con su discurso, ó si su presencia es aceptable ó rayando la desfachatez. Herminia escruta los datos objetivos; la cesta de la compra le cuesta más que hace 1 año;  su hijo, estudiante informático, “sueña” con poder adquirir una vivienda y se lamenta del precio al que se ha puesto la electricidad.

Herminia no es de “derechas” ni de “izquierdas”; Herminia es una mujer de centro; del centro de Madrid.